El Viejo Continente guarda en las calles de sus ciudades mil y una historias de amor. Trágicas, divertidas, pasionales... Algunas como Roma o París tienen fama de ser el enclave perfecto para que fluya el romanticismo. Hoy os traemos otras tres propuestas, en Europa, tres destinos para visitarlos en pareja. ¿Os venís?

Edimburgo

A pesar del acento de los escoceses, complicado de entender a la primera, son acogedores y os ayudarán a pasar unos días inolvidables en su país. Edimburgo es para patearla y conocer de la mano de vuestra pareja los adoquines de sus vías. En su arquitectura se inspiraron escritores como Robert Louis Stevenson, Robert Burns, Sir Walter Scott o J.K. Rowling. Para constatarlo visitad el interesante Museo de Escritores Escoceses. Otro punto que tenéis que ver es el monumento a Greyfriars Bobby. ¿Qué es? Es una estatua al sur del Puente George IV dedicada a un perro que permaneció junto a la tumba de su dueño hasta su propia muerte, esperando 14 años. Una demostración de lealtad y amor que os encogerá el corazón. Si os interesa esta historia de fidelidad, hay más sobre él. Se puede peregrinar a su tumba, en el Cementerio de Greyfriars e incluso ver su collar y plato en el Museo de Edimburgo.

Brujas

A poca distancia de Bruselas, Brujas atrae como un imán a cientos de turistas embrujados por su atmósfera mágica. Un paseo por sus canales, seguido por una fotografía en la Plaza Mayor y otra en la Plaza Burg... ¡Pasará el tiempo más rápido de lo normal! No tenéis que dejar de probar las famosas patatas fritas belgas e incluso si os fascinan dejaros caer por el Friet Museum, un edificio dedicado a la patata frita a lo largo de la historia. Más de 400 objetos relacionados de una manera u otra con este producto, del que los belgas presumen ser los mejores preparándolo. Otra opción es sentarse en alguno de sus cafés y compartir un chocolate caliente, que de eso también saben en esas latitudes.

Venecia

Hablando de amor es difícil dejar fuera de una lista a Italia. Desde el idioma, la comida, el carácter o la propia belleza y singularidad de sus ciudades, este país rebosa romanticismo por los cuatro costados. Uno de los muchos lugares donde surge de manera espontánea es en Venecia. Al igual que en Brujas, un viaje por los canales, esta vez en góndola, puede ser una experiencia alucinante y más si se realiza bajo luz de la luna. Es para perderse e investigar las irregularidades de su plano. Aún así hay monumentos que no hay que olvidarse de visitar como la Plaza de San Marcos, el Puente de Rialto, el Palacio Ducal o alguno de sus palacios como Ca´Rezzonico para descubrir el interior y asombrarse con la riqueza de los venecianos en el pasado.

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