El 1 de noviembre es festivo en gran parte de las comunidades autónomas debido a que la fiesta de Todos los Santos. ¿Vas a coger puente? Si es así,  ¿por qué no aprovechar esos días para conocer alguna ciudad? Con la excusa de viajar también podemos ponernos la botas con los típicos dulces de estas fechas. Nuestro menú de hoy consiste en degustar unos buñuelos de viento, en Valencia, unos panellets, en Girona y unos huesos de santo, en Ávila. 

Buñuelos de viento en Valencia

Nuestra primera parada del trayecto la hacemos en la ciudad de Valencia para probar un manjar del que los valencianos pueden presumir y mucho. Nos referimos a los buñuelos de viento, también muy típicos durante las Fallas. Son pequeñas bolas hechas de levadura, harina, agua, un poquito de sal y huevo, que cuentan con diferente relleno (nata, trufa, chocolate...). Se fríen en abundante aceite y toman ese sabor tan especial en ese instante. Se sirven fríos y son una auténtica delicia para el paladar. Si paseáis por el centro de la ciudad, acercaros a cualquiera de las pastelerías. Podréis comprarlos, pero ojo, son adictivos. Si los tomáis junto a un chocolate caliente la experiencia sube en quilates. Después del atracón, y con el cuerpo lleno de energía ya estáis preparados para recorrer las calles de Valencia. ¡Ah! Y si hace mucho frío, la oferta de museos es muy amplia con ofertas que van desde las más rompedoras como el IVAM a museos para toda la familia como el Museo de las Ciencias. 

Panellets en Girona 

Los panellets son un postre extendido por toda Cataluña, que se consume el día 1 de noviembre como una tradición inamovible. Están riquísimos. Son bolitas (aunque pueden tener otras formas) de mazapán con piñones y están pintados con clara de huevo. Puede haber variaciones porque en cada casa y pastelería les gusta dar su toque personal a los panellets. Se cree que su origen data del siglo XVIII y que tenían un carácter únicamente sacramental. Con el paso del tiempo, por suerte para todos, se han popularizado y se pueden disfrutar durante los primeros días de noviembre. Son muy calóricos por lo que os harán entrar en calor para visitar Girona. No os perdáis su casco histórico con el barrio judío y su impresionante catedral. 



Huesos de Santo en Ávila

Este dulce es típico de toda Castilla y León, pero además su éxito es tal que es fácil encontrarlo en diversas partes del país durante estos días. Los huesos de santo representan lo que dice su nombre. Son alargados y cilíndricos, de unos 5-6 centímetros de longitud. Están hechos de mazapán y están rellenos de yema. Son muy dulces, por lo que con unos pocos tendréis bastante. No tendréis dificultad para encontrarlos en las confiterías y pastelerías de Ávila, tanto las que están dentro de las murallas como las que están fuera. Ya que estáis en esta ciudad castellana, aprovechad para perderos por sus calles. Hay visitas guiadas que ofrecen desde Turismo de Ávila. Y una recomendación, no dejéis de ver el Real Monasterio de Santo Tomás, una joya escondida.