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Una ruta por Barcelona

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Barcelona no se puede ver en 24 horas. No obstante, si la planificación es la adecuada, podéis sacar partido a vuestra visita, disfrutando de algunos de los sitios más emblemáticos de la Ciudad Condal. Ir a contrarreloj no es bueno, por eso, siempre tenéis la opción de seleccionar y quedaros con los lugares que más os apetezca ver. No obstante, os hemos preparado un ruta por Barcelona para que conozcáis algunos de sus rincones con más encanto. Nuestro consejo es que os lo toméis con calma.

Comenzamos el día en Montjuic, más concretamente la Plaza de España. Allí unas escaleras mecánicas os llevarán hasta el edificio que alberga el Museu Nacional d´Art de Catalunya (MNAC). Desde lo alto tendréis una preciosa vista de Barcelona. El museo abre a las 10:00 de la mañana y el precio de su entrada es de 12 euros (válida para dos días durante un mes a partir de la fecha de compra). Si decidís entrar podéis decantaros por ver alguna de sus colecciones. La planta dedicada al Arte Románico alberga auténticas joyas como los frescos del ábside de Sant Climent de Taüll o el frontal del altar de Avià. No es la única zona que destaca, ya que la zona del Modernismo dá una idea de la importancia de esta tendencia artística en una ciudad como Barcelona.

Tras la visita al museo o simplemente tras subir hasta Montjuic, podéis descender andando por uno de los laterales para descubrir el Pabellón Alemán, construido por Ludwig Mies van der Rohe en 1929. Este edificio es un hito de la arquitectura moderna. Si seguís descendiendo llegaréis hasta el Caixa Forum, donde os esperan una atractiva oferta de exposiciones de gran calidad.

Si no tenéis tiempo, bajad directamente hasta Plaza de España. Desde allí o bien cogéis un metro hasta Las Ramblas o bajáis andando toda la Gran Vía de las Corts Catalanes para llegar en última instancia hasta el Paseo de Gracia. Ésta es una de las principales arterias de la capital catalana y en ella descubriréis ejemplos de los más bellos edificios modernistas de Barcelona. De hecho, aquí se emplaza la famosa Casa Milà, diseñada por Antonio Gaudí, conocida también como La Pedrera. Pronto descubriréis, dónde está, no sólo por las formas sinuosas de su fachada, sino porque en la puerta veréis una larga fila de personas que esperan entrar a verla. Es una zona comercial y llena de servicios por eso reservar un hotel en el Paseo de Gracia es una cosa a tener en cuenta a la hora de decantarse por un alojamiento donde pernoctar en la Ciudad Condal.

Seguid andando y en pocos minutos llegaréis hasta la Plaza Catalunya, punto neurálgico desde donde parten Las Ramblas o desde donde se puede acceder al Barrio Gótico de Barcelona. En pocos segundos os daréis cuenta que el ambiente ha cambiado de manera radical. Ya no estaréis rodeados de tiendas lujosas y de cadenas de moda ubicadas en los bajos de edificios modernistas, no. Ahora andaréis por serpenteantes y oscuras calles a través del corazón histórico de la ciudad. Podéis seguir un trazado en concreto o dejaros llevar por el instinto para ir a parar a sus diferentes plazas. Por supuesto no os podéis perder la Catedral, la Plaza Real, la iglesia de Santa María del Pi y su plaza, la calle del Bisbe, la plaza Sant Felipe Neri y la Plaça Sant Jaume. Está todo muy cerca, eso sí, os aconsejamos que en algún momento os sentéis a descansar para comer algo o tomar un café o un caña en alguno de los bares del lugar.

También en el centro, pero no el Barrio Gótico, sino en el Born, se localiza uno de los museos que más visita recibe en Cataluña. Se trata del Museo Picasso de Barcelona. Al igual que en la Casa Milà es normal que una larga fila se extienda desde su puerta a lo largo de la calle. Si os interesa entrar, pero no queréis perder vuestro valioso tiempo haciendo cola, lo mejor es que compréis la entrada con antelación a través de Internet. Podréis elegir hora y día exacto en el que acceder al museo. Una gran ventaja que os permitirá ahorrar mucho tiempo. El museo merece la pena para conocer mejor el arte de este genio del pincel. Así alberga una colección muy rica hasta la época azul del pintor, además de grabados, la serie de Las Meninas y una importante representación de obras de 1917.

Para seguir disfrutando del arte, en este caso arquitectónico, cogeremos un metro para ir hasta el templo expiatorio de la Sagrada Familia, conocido más comúnmente como Sagrada Familia. Éste es un símbolo de Barcelona, a pesar de que está inacabado. Es obra de Antonio Gaudí, su gran legado a la ciudad junto al Parque Güell. A día de hoy están ejecutadas el 70% de las obras del templo y se espera poder ver terminada toda la parte arquitectónica de cara al año 2026. Si éste es el último lugar de visita del día y queréis verlo por dentro, tendréis que tener presente su horario de cierre, que varía dependiendo de la época del año. Si está cerrado, no importa, su exterior merece la pena por sí solo. Si tenéis el hotel en la Sagrada Familia, será hora de retirarse a descansar. A no ser que seáis fans del Barça, haya partido y tengáis entradas para ver a Messi y a los suyos sobre el césped del Camp Nou.

Una última cosa, si la visita la habéis hecho con niños, pensad cómo recompensarles al día siguiente o en el próximo viaje. ¿No se os ocurre nada? Seguro que una visita al Parque de Atracciones Tibidabo les encantará y lo que es mejor, a vosotros también.

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