​La Semana Santa de Zaragoza es la gran desconocida. Declarada de Interés Turístico Nacional se caracteriza, como en todo Aragón, por el estruendo continuo de tambores y bombos que más de 15.000 cofrades se encargan de tocar desde el Domingo de Ramos hasta el de Resurrección. Las calles de Zaragoza se llenan de cofradías, que acompañadas por el sonido del tambor, la corneta y los más pequeños de las matracas, hacen que un temblor recorra el cuerpo de los allí presentes, una lágrima aflore en sus ojos y una sonrisa ilumine su rostro. Estas sensaciones no dejan indiferente a nadie y es más, aún estando en la distancia un simple toque de tambor nos traslada a aquella calle donde el ruido se hizo melodía. Zaragoza además es una buena base para acercarse hasta la Rompida de la Hora que tiene lugar cada Jueves y Viernes Santo en el Bajo Aragón turolense. Es un espectáculo estremecedor. Cientos de personas al unísono hacen sonar su tambor y su bombo, da igual la edad, desde mayores a los más pequeños enseñan su pericia en el redoble. El ruido (que nunca es ruido) y el color morado envuelven las calles y la plaza, desplazando el silencio para el último día, para el último redoble. Y es que en estos días el silencio no tiene cabida. La fe, el amor por la tierra y la tradición se muestran con percusión. Reserva tu hotel y no te pierdas una de las grandes Semanas Santa de España. Los mejores precios en los hoteles disponibles de Zaragoza y Calanda